martes, 16 de agosto de 2016

Sirenitas




Buscando la manera este año de jugar con mis dos sirenitas, de jugar al escondite y de tomar un heladito en el kiosco… allá donde la arena se calienta y de noche se enfría.

Mis sirenitas, con el pelo lleno de perlas, con las caritas sonrosadas e iluminadas sus colitas… mis sirenitas… mirando al mar, jugando con las olas, vistiendo de espuma y arena, de sol y luna, de agua y coral… mis sirenitas.

Acostadas en la hierba… verde, luminosa, jugosa… mis sirenitas. Con sus vocecillas de muñeca y sus sonrisas de cristal.

Un escalón, dos escalones, tres escalones… bajan jugando a contar, mis sirenitas… con sus ojos de azabache, chuches, gominolas, pipas con sal, patatas fritas, cacahuetes y almendras… en un vasito de plástico… ñam ñam ñam. Debajo del parasol de palmera, frente a un mar bravo, juguetón, envolvente, cálido… castillos de arena y pies de piedrecitas… mis sirenitas.

Y se pasan los días, un dos, tres cuatro, cinco seis… por un puente pasa la corriente y una burbujita tocando la guitarra, rin ran rin ran… Si los buenos actuamos con las manos, con la boca, con los pies… boing boing. Tenemos una tía, una tía Mónica, que cuando va de compras le hacemos la, la, la… así le hace el sombrero, el sombrero le hace así.


Y le decimos, con los ojos entornados y exhaustas por el cansancio y el sueño, buenas noches lunita, hasta mañana sol, que descanséis estrellitas.

viernes, 12 de agosto de 2016

El retorno de los calamares




Este mediodía he hecho paella de marisco y como su propio nombre indica, pues lleva marisco… almejas, gambas, una rodaja de bonito, mejillones… y ¡cómo no!, los temidos y saltarines calamares.

Pongo el sofrito que lo hago con un pimiento rojo, dos tomates, cinco dientes de ajo… y lo dejo que se caramelice todo. Después pongo los calamares y los dejo que se tuesten bastante. Como pegan unos saltos, que parece que hayan currado en el circo del sol, pues los tapo un poco… pero ¡qué va!, eso pega unos botes que se llevan tapadera y todo.

Estoy con la ventana abierta porque hace mucho calor y veo a la vecina de enfrente, que su ventana de la cocina esta frente a la mía por el patio de luces, que esta fregando y haciendo cositas y como ya sabéis por otros post, es un poco rara y ni me mira, ni saluda, ni nada de nada. Ella a sus faenas y yo a los saltos de la rana, digo, de los calamares.

Cuando están ya que no pueden saltar mas porque hasta han cogido una pértiga, destapo la paellera para añadir las almejas… y cuando quito la tapa esa finita que no pesa nada y está llena de agujeros… ¡cataplom!, aprovechan la escotilla y me saltan encima de los brazos. Yo me los quito rápido y dejo los brazos bajo el agua para que no se me pongan rojos. Sigo echando almejas mientras que lucho contra ellos con la mano liada en un paño de cocina, en la otra la tapadera, que parezco el Cid Campeador con su lanza… y ellos salta que te salta y yo grita que te grita. Termino de echar las almejas y de bailarme una jota aragonesa, y los vuelvo a tapar y le pongo un ladrillo encima, dos pesas de cinco kilos y un piedrolo… “de ahí no os movéis”, les digo.


Me doy la vuelta hacia el fregador, que es desde donde veo a la vecina… y la veo con unos guantes puestos de látex, las manos quietas llenas de espuma y riéndose a carcajada limpia. Yo le digo tímidamente que ¡como saltan los calamares mientras se fríen!… ella para de reírse, me mira seria, asiente con la cabeza y cierra la ventana, como es su costumbre. Mientras tanto, los bichos luchan por quitar la tapa con todo el arsenal de cosas que les he puesto encima… pero esta vez no os vais a ir de fiesta… ni al microondas, ni al techo, ni al fregador… ¡ahí castigados!, esta vez… ¡no nos vais a dejar sin comer!.

sábado, 30 de julio de 2016

Tripofobia




Es una fobia que yo no sabía que existía hasta hace bien poco… ¡pero la sufro y de qué manera!.

Creo recordar que en otro post os conté que un día mi madre había hecho magdalenas. Por la tarde, me llama para merendar y me sienta en la mesa a su lado porque yo era muy pequeña. Me pone delante un vaso de leche con cacao y una magdalena de las que ella había hecho, (que ricas mami)… “se me ha tostado un poco de mas”, recuerdo que me dijiste… bebo un poco de leche y empiezo a pegarle bocados a la magdalena… y cuando iba por la mitad, que yo empezaba a comerla por la parte de arriba, la miro, y ahí estaban… esos agujeros oscuros hasta el papel, todos juntos, mirándome. Tire la magdalena y empecé a gritar. Mi madre no sabía porque gritaba, hasta que me zarandeo y pare de gritar y le dije… “es que los agujeros de la magdalena me estaban mirando, todos juntos”… ella no salía de su asombro, se pensaba que había perdido el norte.

A los dos o tres años, en el colegio nos mandaron hacer un cuadro. Consistía en meter arroz en agua y darle color a los granitos con anilinas, que es un colorante… y una vez seco, se hacía el cuadro y quedaba muy bonito la verdad. Yo como era una “estrucianta” pensé, que si yo hacia uno por mi cuenta y se lo enseñaba a la maestra, me pondrían muy buena nota, pero esta vez con garbanzos. Los metí en remojo con su correspondiente anilina, cada montoncito en un vaso con un color diferente, pero esta vez, no espere que se secaran porque yo soy así de impaciente. Los pego en la madera, húmedos, hago una casita y guardo el cuadro para cuando estuviese seco, llevárselo a la maestra. Recuerdo que lo puse en una buhardilla que teníamos que daba a la terraza. A los pocos días subo por él para ver si se había secado… y mis gritos se oían hasta en Pontevedra… ¡le habían salido a los garbanzos unas raíces, todas hacia fuera, mirándome!… mi madre subió corriendo y cuando vio el cuadro, me cogió la cabeza con sus manos y me la puso en su pecho mientras me decía… “no mires, no mires”… ella sabía que tenía esa fobia, solo que no sabíamos el nombre, pero a mí me daban mareos y angustia aquellas imágenes.

Mi madre siempre que había algo así, les decía a mis hermanos que no me lo enseñasen, que me daba “ereza ver muchas cosas juntas”, jajajaja, pobrecita, hasta en eso estaba pendiente.

Hace dos o tres años, busque esa fobia en internet… comencé por poner… “miedo a ver cositas juntas”… y me salieron las imágenes más atroces jamás vistas por mi… pero tapando las fotos con la mano, pude ver que esa fobia se llama ¡tripofobia!... que hasta el nombre es asqueroso.


No puedo buscaros una foto que haga alusión al tema, por lo que ya os he contado, pero os dejo una hecha con garbanzos muy bonita.

viernes, 22 de julio de 2016

Mercedes, el hada Escorpión

Gracias Jaime por la foto.


Pues estábamos ahí las dos, el hada Escorpión y yo, en el bautizo de Aurora, tan a gusto, con nuestro aperitivo y charlando tan tranquilamente… ¡cuando de repente!... un humo… todo el mundo tosiendo… una peste a “chumarrao”, las tres haditas que estaban bendiciendo a Aurora, se cayeron al suelo, la gente gritando… Y ahí estaba ella, no podía ser otra, la Malfeica esta, toda envidiosa porque a ella no la habían invitado y liándola parda, pero no la Maléfica esta de la película, no… la Malfeica autentica, la de toda la vida, esa de los cuervos, las uñas y los dedos largos y el mentón por los suelos…. ¡esa!... ¡ah! y los cuernos más negros que los c… de un grillo.

El hada Escorpión y yo, nos escondimos debajo de la mesa de los presentes (regalos), pero antes eran presentes, porque Mercedes, el hada Escorpión y yo, tenemos más de trescientos años cada una… bueno ella es más joven que yo lo menos ciento y pico de años, pero un pico muy grande. El caso es, que la Malfeica ahí con la rayadera, toda ella… porque la Malfeica es murciana cerrá, cerrá, cerrá… y diciendo… “como no me vais invitao al bautizo de la Aurora, los voy a echar un mardojo (mal de ojo),  que los vais a enterar… ¡tajo de sarmaos!, ¡chungos, mas que chungos!”… y el hada Escorpión y yo… pasmaicas perdias, mirándonos de reojo, con las bocas abiertas como el Sebastián de la sirenita… y diciendo… “uhhhhhh, ¿que le ha pasado a esta ahora?... y la Malfeica sin parar de rajar… “¡Acho!, es que me tenéis desplaza, pijo… me tenéis desplazaica perdia”… y todo el palacio en silencio… y ella raja que te raja… “pos ná mas que por eso, los vais a enterar”… y puso el palo ese que lleva ella con la bola en la punta, lo puso apuntando a los invitados… y un humo verdeeee, una peste a… ¡yo que sé!... y empezó a decir… “zumba que zumba que zumbale, toca la guitarra que yo cantare”… y estalló todo en mil pedazos… eso pego un “zumbio” que nos mando a todos mas allá de donde pico el pavo… Y aquello quedo así, yo estuve sin ver a Mercedes, el hada Escorpión, yo no sé los años, pero muchos, muchos, muchos.

Mercedes y yo estábamos muy unidas, éramos como almas gemelas, nos hacían gracia las mismas cosas, nos dolían las mismas cosas, solo con mirarnos ya sabíamos lo que pensábamos de las situaciones que se suscitaban… en fin, y es que, claro, dos hadas son dos hadas.

Con el paso de los años y el maleficio de Malfeica, pues todos los miembros del palacio perdimos en contacto… no podemos vernos aunque queramos… el maleficio aun continua, no se por cuánto tiempo… pero claro, al maleficio de una bruja, es difícil que lo desate un hada, ni dos, ni tres.

Hace muy poco, estaba yo en una terracita tomando una humeante poción… cuando de repente, en la silla de al lado en mi misma mesa, se hace un humo color violeta. Mi pulso se acelero de alegría, mi boca llego hasta mis orejas y el latido de mi corazón ensordeció a todos los que estaban allí… ¡¡¡era el hada Escorpión!!! Había venido a verme de incognito!!!... ¡como “pa” no verla! ¡¡¡con el humillo que desprenden sus apariciones!!!. Me levante rápido de la silla y nos dimos un abrazo de órdago. Después de casi 100 años sin vernos… era como si no hubiese pasado el tiempo, nos sentamos y nos pusimos a hablar sin parar, de lo de siempre, de las cosas que nos gustan, reír, emocionarnos, recordar, limón, naranja, azul, pipas, huevas, arroz y conejo, alirón alirón, café, cerveza… su mirada es la misma, su tipazo pivón es el mismo, su bondad es la misma… y es que las hadas no envejecen nunca… y es que el hada Escorpión es única. Y vosotros, mis queridos lectores pensareis… “esta Coni, como le gusta metaforearlo todo… pero si supieseis que esta historia es real como la vida misma. ¡¡¡Tal cual!!!.


A la luz de la preciosa luna, de la luna de Jaime, te recuerdo con taaaaaaaaaaaanto cariño, que a veces pienso… ¡No hay mal que cien años dure!... Algún día iré a tu Torre, Mercedes, hada Escorpión.

sábado, 18 de junio de 2016

Lobo




Ayer por la tarde me encontré con Lobo en youtube. Cuando le di al play y comenzó a cantar casi me quedo a cuadros y con los dedos de los pies abiertos de la cantidad de recuerdos que reviví en ese instante… pero además, ¡recuerdos cercanísimos!, como si hubiese sucedido ayer… “I’d love you want me”… y esa otra de Browne… “stay”… ¡Dios!... ¡qué pasada!. Fue como si en ese momento, estuviera pasando todo lo que pasaba en aquel entonces… como si solo hubiesen pasado unas horas… como cuando me iba a casa por la noche después de unos bailes y me ponía a estudiar... con aquella sensación de haber tocado sus manos, el roce de su cara, de su cintura al bailar “lento”, como lo llamábamos en aquella época.

Cuando salía del instituto, solíamos ir mi amiga Fina y yo al “Zeus”, hoy lo llamarían “disco pub”, pero antes era la discoteca. Nos tomábamos una cola y después nos íbamos a estudiar. Nos sentábamos. Recuerdo que la entrada valía cinco duros… y con consumición… y hablábamos sin parar sin quitar la mirada de la puerta… esperando que entrasen los chicos que nos gustaban… uno a cada una, claro… y cuando entraban, nuestros corazones se ponían al galope más feroz. Nos atusábamos el pelo y nos hacíamos las interesantes… y ya, les dejábamos a ellos el trabajo… antes era así, ahora lo veo impensable el esperar que un humano xy te pida baile.

Se acerca, dum, dum, dum… y sonaba la canción esa de Lobo, “I’d love you want me”, que por aquel entonces era lo más de lo más… romántica, bella, arrulladora… y enamoradora. “¿bailas?”… y esa palabra, en boca del chico que te gustaba, sonaba a clarines tocados por ángeles… “claro”… entonces comenzaba el ritual… (se me corta la respiración de acordarme)… Paco, se llamaba… y se sigue llamando.

Él te rodeaba la cintura con sus brazos y tu ponías las dos manos sobre sus hombros… y el dum, dum, dum… cada vez mas fuerte… “ojala me pida salir con él en este momento”… pensaba… y el latido, cada vez más fuerte. Entonces, dejábamos un espacio entre cuerpo y cuerpo, que cabía un tren por en medio… pero ese día, me acercaba poco a poco hacia él… mientras dábamos vueltas lentamente, un pie, otro pie, y el pie y el otro pie… y así nos pasábamos el rato hasta que ponían “rápido”, que era música para bailar individual y haciendo el tonto todo lo que podíamos y más.

Cuando su cuerpo estaba pegado al mío… me cogía las manos, que las tenia apoyadas en sus hombros, y me las rodeaba a su cuello… ¡eso ya era el disloque!... entonces, pegaba su cara a la mía, con una mano en mi cintura… y con la otra me tocaba el pelo… ¡yo pensaba que me iba a desmayar en aquel instante!... y Lobo, dale que te pego con su canción y él cada vez más cerca… notaba su respiración en mi oído… oreja… audio… ¡jolin!, ¡no encuentro la palabra romántica para ese momento!... bueno, pues notaba su respiración y eso era ya el disloque.

No mediábamos palabra alguna, eso sobraba… ¿Qué íbamos a decir?, a mi no me salía la voz del cuerpo… bajaba su mano de mi pelo y me acariciaba el brazo… yo ya me derretía viva. Me aparta mi cara de la suya, cogiéndome la barbilla… y se me quedaba mirando… “no iras a besarme en público”, pensaba yo en esos momentos… pero no, solo quería mirarme… y ahí ya me ganaba, me derrotaba. La mirada de la persona que te gusta, es lo más significativo, eso lo dice todo… entonces él, suspiraba profundo, me cogía por detrás de la nuca suavemente y volvía a pegar su cara con la mía… y así día tras día, clases tras clases, cola tras cola, Fina tras Fina… hasta que un día se hizo el milagro y me lo soltó… “¿quieres salir conmigo?”… y aquellas palabras, entonces, significaban muchísimo… “sí”… rotundo. Hoy en día, si estas bailando y te preguntan eso, seguro que diríamos… “¡acho, pos salgamos a echar un cigarrico a la calle!”.


Gracias Lobo por aquella canción que ha dejado tantas cosas bellas en mi recuerdo… y como decía mi amiga, “¡que me quiten lo bailao!”.

miércoles, 15 de junio de 2016

El hombre




En mi casa, que no es mía, hay dos sofás como en todas las casas, supongo… uno mirando hacia la tele y otro haciendo una “L” con el que está mirando hacia la tele. La otra tarde, fin de semana, me quede dormida… tanto, que se me hizo de noche. Me incorporo, no se veía nada… solo la tenue luz de la pantalla del portátil. Miro hacia el otro sofá y había un señor acostado… no se movía, mirada perdida, cara blanquinosa, manos como de madera… me siento y él se sienta, me quedo mirándolo y él me mira… pero no me ve, solo mueve la cabeza ligeramente hacia mí.

Me asusto y él se asusta. No me atrevo a moverme del sofá de donde estoy sentada y el tampoco. Hago como que voy a levantarme y él también, me siento rápido y él también… mi corazón se acelera y puedo escuchar el suyo también. “¿Qué coyons está pasando?”… me pregunto a la misma vez que el pone cara de interrogación. Es muy desagradable. No lo puedo soportar. Digo “hola”… y el dice “hola”, pero con una voz como de tambor… no sé explicarlo… desagradable.

Me decido a levantarme del sofá y el también se levanta. Me quedo de medio lado hacia él… pero él no se mueve. Doy un paso hacia adelante y él también lo da. Hay olor a pasteles de fresas, como a batidos… Camino hacia el pasillo y veo con el rabillo del ojo que se viene detrás de mí y como yo voy muy despacio, él también va muy despacio. Me vuelvo rápido e intento asustarlo, gritando, a ver qué pasa… y él se vuelve, gritando con esa voz de tambor… me asusta él.

Me voy al rellano e intento llamar al timbre de la vecina, pero él me agarra la mano muy fuerte y me mira fijamente mientras dice “no” con la cabeza… lentamente… yo ya no se qué hacer. Tira de mi mano hacia dentro de casa, yo no puedo parar de mirarle… me mete en casa y cierra la puerta. Me acuesta en el sofá… es guapo, muy guapo, ¡¡¡guapísimo!!!... me besa suavemente en la cara… y me despierto, esta vez de verdad.

He dormido tanto que se me ha hecho de noche. Solo me alumbra la pantalla del ordenador. Es fin de semana… miro tímidamente al otro sofá… y veo una figura. Es mi Caracola, que también duerme. Me voy a la cocina y bebo agua.

miércoles, 8 de junio de 2016

Actriz

by Syaoran-Li


Vamos a remontarnos a épocas de la niñez. Vamos a recordar a nuestras madres en situaciones en las que eran ¡verdaderas actrices!. La mía cuando me mandaba a la tienda o a llevarle o traerle algo de casa de alguna amiga suya… parecía el hombre ese de barba blanca y larga de la película “El señor de los anillos”, la cual he empezado a ver, como cuatro veces, pero me duermo en esa escena… y mira que mi interés es grande, más que nada, porque me han dicho que la vea que es muy bonita… pero no hay manera.

Mi madre decía… así con la voz de ese hombre… que creo que su nombre es Gandalf… “Coni, vete a casa de María Ascensión del Calvario, (antes había esos nombres) y dile que te de los hilos de nylon que le preste que me hacen falta, pero ten cuidado cuando cruces la carretera, que los coches ya corren a mas de 20 km./h, y cuando la atravieses, pasaras por la casa de Antoñita la del pan… tiene dos perros que ladran mucho… no te asustes. Cuando vuelvas, mete los hilos en tus bolsillos y ten cuidado si saltas o corres, que no se te caigan”. Pues yo, como era muy obediente, corría que me daba con los talones en el culo, a por el anillo… digo, a por los hilos de nylon… intentando salvar todos esos peligrosos obstáculos de los que mi madre me había advertido.

Otra veces mi madre convertía cualquier situación familiar en un musical. Recuerdo que yo me acostaba en el sofá y me daba frio y le decía a mi madre… “mami tápame que tengo frio” y mi madre venia a taparme con una mantita de cuadros y cantando eso que cantaba Sara Montiel… “tápame, tápame, tápame que tengo frioooo, como quieres que te tapeeee”… y me ponía la manta por encima… y seguía cantando y cantando, mirándome como si quisiera que yo entendiese las letras de las canciones, gesticulando y todo… ¡grande mami!.

Otras veces mi madre se convertía en Bruce Lee. Yo como era muy trasto y traviesa, pues mi madre me perseguía con la zapatilla en mano (nunca consiguió pillarme) cuan nunchakus. Me metía debajo de la mesa y mi madre, zapatilla en mano, se agachaba y metía la zapatilla intentando alcanzarme… ¡oye, que se oía el sonido de los nunchakus y todo!... yo salía de debajo de la mesa, y saltaba y ella…. “ziuuuuuu, chu, chu, chu, ziuuuuuu”, pero nada, la pobre no tenia suerte… pero ejercicio hacía… era ¡mother Lee!.


Otras se convertía en una “masterchef” de estos programas que hay hoy en día. “Coni, ven que te voy a enseñar a hacer caramelos de azúcar”, me decía. Se ponía un delantal y a mí me rodeaba a la cintura un paño de cocina… “Empezamos”, decía… “cogemos un cazo, lo secamos bien, y con mucho cuidado, encendemos el fuego. Luego ponemos azúcar en el cazo, como un vasito, y le damos vueltas a fuego muy lento hasta que el azúcar se hace liquida. Luego la ponemos en montoncitos en un plato… le ponemos una avellana a cada uno, y cuando se enfría, tenemos unos deliciosos caramelos”… y así, se convertía en una “masterchef” que no tenía nada que envidiarle a las de la tele… pero yo solo deseaba que se enfriasen pronto para comérmelos J.

Y así, día a día, nuestras madres hacían de nuestras vidas, verdaderas películas, amenas, felices, alegres, divertidas… siendo las mejores actrices del mundo... La mia era Mamilina Jolie.


viernes, 3 de junio de 2016

Pulse uno




El otro día llamé a mi compañía de teléfonos para revisar una factura con la que no estaba muy conforme. De entrada, se pone un contestador automático. “buenos días, si desea información sobre promociones, pulse uno. Si desea información sobre averías, pulse dos. Si desea información sobre nuestros productos, pulse tres. Si desea… “ A las dos horas y cuarto… “si desea la receta del ornitorrinco con pasas, pulse dos mil trescientos cincuenta. Si desea saber cómo limpiar un rape, pulse dos mil trescientos cincuenta y uno”… y al número cuatro mil ochocientos noventa y nueve, me preguntó… “Si desea información sobre su factura, pulse cuatro mil ochocientos noventa y nueve”, bien, bien, bien, hasta ahí bien… pulso dicho numero y me salta otra vez la maquinanca… “todas nuestras líneas están ocupadas, le atenderemos pasados dos o tres años.... o más, por favor, espere”… y la misma música todo el rato.

Espera que te espera… ¡esperando voy!, esperando vengo vengo, por el camiiiiino, yo me entretengo… mientras, me ducho a ver si me da tiempo. ¡Claro que me dio tiempo!... y me sobró y mucho. Entonces, se pone la operadora pero la de verdad… “Buenos días, le atiende Nicodema, ¿en qué puedo ayudarle?... yo le iba a decir que me podía ayudar a recordar para qué había llamado, porque ya no lo recordaba… entonces le digo que tengo una pequeña duda con mi factura, que me habían cobrado un dinero que se pasaba de mi tarifa plana… le doy datos, ella me contesta que sí, que me habían cobrado lo que yo ya sabía y le había dicho… y yo le pido por favor, que me explique el desglose de la factura… y ella va y me vuelve a decir que me habían cobrado la cantidad esa… ¡otra vez!... y así un buen rato. Mi corazón late que te late y ya no sabía qué hacer… entonces va y se cuelga la llamada. ¡noooooo, no puede ser verdad!... ¡me niego a llamar otra vez!, pero no me quedaba más remedio.


Riiiiiiiin, riiiiiiin, riiiiiiiiin… y vuelta a empezar. Buenas noches, porque ya era por la noche, si desea… etc, etc, etc… yo puse el manos libres, me hice la cena, cené, me volví a duchar, me puse el pijama, me vi mi programa favorito… y cuando ya estaba bostezando… que la operadora iba por el numero cuatro mil ochocientos noventa y nueve, oí eso de… “si desea información sobre su factura, pulse… zzzZZzzzzz…ZZZZzzzzzz….zzZZZzzzZzZZZZZ.

martes, 31 de mayo de 2016

Cristalda




Su nave aterrizo en un desierto. Era preciosa… era como los humanos, pero su piel no era de piel, ni su cabello era cabello. Estaba compuesta por materia desconocida para los terrícolas.

Se trasladaba de un sitio a otro de tal manera, que no la veías… no la notabas… y no la sentías. Vino a parar a una ciudad muy ciudad, una ciudad muy moderna, una ciudad muy ruidosa… con muchas luces, muchos rascacielos, muchos parques… Cristalda había hecho su viaje a este planeta para recoger unas muestras de pelo, con el solo inconveniente, que en el suyo, el solo roce con uno de ellos (pelos), les causaba la muerte.

Tenían dos leones y una cebra en Tiriton, (así se llamaba su planeta), que habían abducido una vez que vinieron a husmear, con el fatal desenlace, que quienes los investigaron, murieron al contacto con el pelo… pero para acabar su estudio científico, necesitaban pelo humano… para ver si en un futuro, podrían convivir Tiritones y terrícolas juntos.

Cristalda caminaba pensativa, lentamente por la acera de una gran avenida. Vio un puesto de perritos calientes y se vio obligada a acercarse atraída por el olor. Miro al vendedor de perritos y este la miro a ella. Él fue a darle la mano, pero Cristalda la retiro rápidamente, aun llevando el traje de silicona reforzada, que la cubría entera, como una campana invisible, por miedo al contacto con algún pelo… tenia verdadero pánico al contacto con el pelo humano.

Siguió caminando y se sentó en un banco donde había un chico… el chico lloraba y ella le pregunto si estaba bien. El chico le conto que había roto con su novia… pero al levantar la mirada para darle las gracias… quedo maravillado de la cara de Cristalda. En su rostro se dibujo una sonrisa que jamás había esbozado y sus ojos se iluminaron de tal modo, que parecían dos estrellas en medio de la noche oscura… a ella le paso lo mismo, de tal manera, que sintió la necesidad de darle un beso… es lo que aquí llamamos, flechazo.

Cristalda y el chico salieron juntos más de un mes… ella se lo conto todo y él lo comprendió. No tenían contacto carnal, puesto que ella corría mucho peligro, pero si se amaban como jamás nadie amo. De su planeta se ponían en contacto con ella todos los días para ver si ya había conseguido el pelo humano, pero ella, debido al miedo terrorífico que sentía, les decía que no, que aun no sabía cómo reaccionaría su campana protectora en la tierra al entrar en contacto con el pelo… ¡excusas!, estaba enamorada hasta las trancas y no quería volver. Su novio, que así lo llamaba ella ya, la cuidaba y protegía tanto, que fue capaz de convivir con ella sin rozarla, sin tocarla, amándola extrem deluxe… y ella le estaba eternamente agradecida.

Cuando hicieron un año juntos, él la invito al mejor restaurante de la ciudad y Cristalda se puso sus mejores galas, con un poco de dificultad, al tener que adaptar la silicona protectora a un vestido precioso que él le había regalado… estaban muy enamorados.


En el restaurante, justo después del primer plato, Cristalda murió. Cuando le hicieron la autopsia, solo había en su estomago una sopa de fideos… y un pelo.

domingo, 29 de mayo de 2016

Veo, veo

Gracias Jaime por la foto


Domingo por la tarde, me pongo una peli de esas del youtube de clase B, que son las que me gustan para dormitar un rato. Mi caracola ha quedado para ir a dar un paseo. Sigo viendo la peli, es de extraterrestres, pero muy chungos. El niño que los ve por la noche, les llama el hombre de arena, yo como soy miedosica, pues me meto tanto en la peli, que me lo creo y todo.

Anochece, me voy a la cocina y pongo en el microondas una bolsita de patatas crudas, pero que las dejas ocho minutos y se cuecen… estoy mosqui por la peli, al final se llevan al hermano mayor, Dios sabe dónde, los extraterrestres y los demás se salvan. Obsesión. Estoy en la cocina con el microondas a tope y las patatas dentro dando vueltas. Yo miro hacia todos lados, por eso de que acabo de ver la peli y tal… me entretengo con una naranja que he visto un poco pocha en el frutero y ¡zas!, la bolsa de las patatas del micro, revienta haciendo un estruendo que del susto casi me caigo de culo. Saco las patatas del micro, las pongo en un plato y salgo a cenar.


Ceno. Ha anochecido… y yo aun con el recuerdo de la peli en “to lo alto”… voy a la cocina, enciendo todas las luces y dejo el plato en el fregador. Vuelvo al sofá y me “repanchigo”. Busco en internet algo entretenido a ver si se me va el puto extraterrestre de la cabeza. Las luces están apagadas y solo me alumbra la luz de la pantalla. Oigo un ruido en el rellano y levanto la cabeza del sofá… y veo encima de la mesa del comedor un cabezón, redondo, un poco deforme. Me asusto mogollón y no me atrevo a moverme… “¿Qué coyons es esa mierda?”… voy agachada hacia el interruptor de la luz no sea que me salte esa cosa encima y me rompa una costilla… el corazón late… dum dum dum dum… rápido, rápido, rápido. Enciendo la luz todo lo rápido que puedo, sin quitar la vista del cabezón y era lo que tenía que ser… Ayer fue el cumpleaños de mi caracola y le enviaron un ramo de flores, pero un ramo no, lo siguiente, ¡un ramancano!... y lo puso encima de la mesa del comedor… ahí, “to bonico”… unas flores preciosas, de todos los colores… No vuelvo a ver más pelis de miedo.

sábado, 21 de mayo de 2016

Voz de mosca

Gracias a Jaime por la foto.


Tiene coraza de armadillo, coletas de niña y su voz es un susurro. Siempre lleva una mochila llena de cositas, cositas de colores… azules, rojas, verdes… pipas, caramelos, galletas… amigos, amigas, hormigas… zapatos, planex, glamur… lleva de todo en esa mochila y lo que más le gusta es compartirlo… “toma, un azul y para ti un chicle”… “yo quiero una carcajada”… “pues toma, una carcajada”. Voz de mosca es única.

Su gran amiga es una rata a la que lleva todo el día en la mano, la ducha muy de vez en cuando, tanto, que la rata es blanca y se vuelve negruzca… pero ella es feliz con su rata, porque su rata abre ese sitio cloacoso donde se vierten desechos orgánicos… y eso le gusta mucho a su rata.

Voz de mosca es una especie humana diferente… y cuando te pide un abrazo o un beso, es como si otro ser humano te pidiese un trozo de pan o una porción de aire… tiene esa necesidad imperiosa de besos y abrazos… y hoy en día, nadie da besos ni abrazos así por las buenas… a mi me encanta cuando me pide un beso, porque es sorprendente… yo soy mucho de besar y abrazar… pero necesito necesitar eso… tan rara vez sucede… es imprescindible que la gente se bese y se abrace… pelusas calientes. Ojala hubiese una tienda donde vendiesen pelusas calientes… abracitos y besitos acompañadores, reconfortantes, insolitarios, llenosos de amor limpio… pues voz de mosca tiene pelusas calientes… y cuando te pide o te da una, te sientes acompañada, insola, contenta.

Voz de mosca no habla, susurra. “Zzzz sssss zzzz”… y al rato te das cuenta que se quiere comunicar contigo… “es que no te oigo, carajo”… y voz de mosca se pone en tu oreja como el pepito grillo… y te dice las cositas… Ahora la voz de la conciencia no será pepito grillo, sino, ¡voz de mosca!... porque además, es muy sensata, madura y buenaconsejeadora.


Voz de mosca esta siempre acompañada, pero es una mosca solitaria… pensativa… y su sonrisa es tan grande que te traga, te engulle, te hipnotiza… voz de mosca es así… y vive dentro de una amapola. 

domingo, 15 de mayo de 2016

Desde la ventana

gracias Jaime por la foto


Purpuras y añiles… que bonita se ve la vida desde la ventana. Rojos que se mezclan con el color del liquido que nos da la vida… Amanecer o atardecer… sol bajito, acariciador, confortador, bienestador.

Purpuras en la calle desde la ventana. Sacas la mano y acaricias los colores, aterciopelados… vehículos estaticos, alineados… dibujando perspectivas. Vuela el ave y siento la brisa que sus alas despiden… y el sonido que abraza mis oídos… suave, lento, soporífero.

Desde la ventana veo y no veo, oigo y no oigo, siento y no siento… solo la ventana… que me presenta ese espectáculo grandioso. No pises la calle aun, no vayas a romper la pompa de jabón… transparente, envolvente, musical… clic, clic, clic.


Farolas pestañeando, ¿se desperezan o adormecen?, ¿se levantan o se acuestan?... da igual, su luz es lo que importa… Vuela el murciélago camino de su guarida… y ese vampiro que se tapa la cara con su capa, negra por fuera, roja por dentro… acecha, observa… para tragar todo el color rojo posible… deja la ventana abierta.

viernes, 13 de mayo de 2016

Tiempo, tiempo, tiempo




Las personas que trabajamos, no tenemos tiempo de nada, tenemos que hacer malabares para gestionar el tiempo y que sea efectivo.

El otro día me mire al espejo y me asuste… y dije…”¡joder! ¿Quién es esa?”… y resulta que era yo, pero como no tengo tiempo ni para mirarme, pues ni me reconocía… y si me pongo las gafas ya ni te cuento… me las puse para verme de cerca y ya sí que no sabía quién era, ¡madre mía!.

Los viernes, salgo del curro en verano a las tres de la tarde. Me voy al súper, porque el sábado quiero hacer una paellita de marisco y tengo que aprovechar el tiempo. Hago la compra y me voy a casa, dejo las bolsas en la cocina y me hago un bocata, la hora que es, no me permite otra cosa. Me voy a la cocina, limpio el marisco (calamares y almejas… poco mas)… y pongo un sofrito de pimiento rojo, ajos, tomate y aceite. Cuando está a medio freír, le añado los calamares a trozos y lo tapo. Me voy a cambiar las sabanas y vuelvo a la cocina. Veo que se está cociendo y no me mola, así que, lo destapo y me voy a la ducha rápida.

Me estoy duchando y oigo un ruido como si estuviese en las fallas de Valencia, no he estado nunca, pero me lo imagino… “¡pa! ¡pa! ¡pum!”… “¿Qué coyons es eso?” me pregunto… me doy prisa en la ducha, salgo con la toalla a medio poner… y ¿qué me encuentro?... ¡la sartén vacía!... ¡estaba la sartén vacía!... habían saltado todos los calamares y se habían pegado en el techo, pared y suelo… dentro del fregador había un trozo y encima del microondas… ¡ay santa medusa!... el tomate y el pimiento por ahí de camping… y un humillo en la sartén… ¡no me lo puedo creer!, ¡si es que la tenía que haber dejado tapada!... parecía que me había peleado con un zombi de esos de los walking dead… y es que, mis queridos lectores… ¡no se puede hacer un tetris con el tiempo!.


Lo peor de todo, fue que me había retrasado en mis quehaceres y tuve que volver al súper a por mas calamares… y vuelta a empezar, límpialos, trocéalos, pela tomates, parte el pimiento rojo… pero yo, ahí, al pie del cañón dándoles vueltas, con la rasera en alto y diciéndole a los calamares… ¡si te mueves no sé lo que te hago!.

jueves, 12 de mayo de 2016

La tela verde




¡Ay!... que disgusto tengo. Resulta que a mí me gusta mucho ir al cine, aunque no puedo ir muy a menudo, solo una o dos veces al año… pero hay películas que merece la pena verlas en la gran pantalla… ahí, toda grandota, con ese sonido… y si es en 3D ya ni te cuento.

Pues esa película que está ahora de estreno… el Moogli, o el libro de la selva, se la ve preciosa, con esos paisajes, esos bichos preciosos y brillantes, ese Moogli dando botes por toda la selva, por todos los arboles… ¡pues no!, el solo esta “quietecico” en un rincón y lo demás lo hace… ¡la tela verde!. Mira, tu coges una tela verde, la pones en la pared y te pones tu remando en una silla, después te vas a tu ordenador, te pones lo que has grabado, con un programa que edite videos, y donde está la tela verde, superpones por ejemplo… ¡Venecia!... y luego lo pones… ¡y que estas en Venecia!... pues eso pasa con el Moogli, que no estaba en la selva, ni había animales, ni ramas, ni lianas… ni “ná de ná”… que decepción.

Y digo yo… ¿para qué quieres comprarte una casaza mansionera, si te pones la tela verde en tu piso de 40 metros cuadrados y ya estás en una mansión… ¿para qué? Si lo que mola es fardar con tus amigos, te pones la tela, te haces unas cuantas fotos y ¡ale! para el facebook.


Y es que esto de la tela verde es un timo, pero timo timo timo timo… que yo recuerdo los que hicieron esa peli de la guerra de las galaxias, en una entrevista, que decían que no molaba nada hacer pelis con la tela verde, que eso no era ser actor ni nada de nada… en fin… corramos un tupido telo verde… y aquí no ha pasado nada… y si te he visto, no me acuerdo.

sábado, 7 de mayo de 2016

Más "bonica" que ninguna




Hola mami, es sábado por la tarde y he estado pintando… y ahora mismo no tengo nada que hacer… así que, si quieres, voy a poner una peli para las dos. “Más bonita que ninguna” de Rocío Durcal… que se que te encanta… sobre todo, te reías mucho con Gracita Morales y su canción de… “yo soy la vedet, la vedet… de un teatro de revistaaaa aaa aaaaa”… jajajaja, antes daba mucha risa, pero ahora no tanta, aunque cuando he visto esa escena, te he visto con papi, los dos muertos de risa…. Tenía su gracia la Gracita esta.

Voy a hacer palomitas, paro la peli un momento, no te vayas.

Ya las tengo, las flores jajajaja, tu a las palomitas las llamas flores, que ocurrente eres mami, la verdad es que no me acordaba, y que ricas están… las flores, las palomitas, las flores, las palomitas. Sigamos viendo la peli… y hazte a un lado que veo a papi que también quiere flores y ver la peli, aunque él se ríe mas con los hermanos de “Rocío de la Mancha”. Bueno ya hemos puesto esta, otro sábado vemos la otra.

“Pero yo cuando quiero me lo quiiiito, me lo quito y me lo pongo así, mi sombrero nuevecitoooo”… ¡ala mami, que canción tan chulaaaa, nos encanta!.

Vaya marrón mami, hay lio y tomate en la peli… vale, vale, ya no hablo mas… es que esta muy entretenida… me gustan a mi estas movidas, de que si el chico engaña a la chica y le dice que es pobre y que la chica le dice que es tele operadora, antes  telefonista, y es cerillera jejeje y se encuentran en el bar donde curra la cerillera…  y resulta que el chico es rico…shhhhhhhh. “Dame flores que te las estas comiendo tu sola y no nos dejas ni a papa ni a mí”.

Ay mami, están los protas discutiendo y ella de repente se pone a cantar… y él la mira embobado… como si eso fuese normal y natural… que sí, que ya lo sé, que es musical y funciona así, pero da como… no se… Bueno ¡a mí también me gusta, no te creas!... vale, vale, silencio, seguimos shhhhhhhhhh. Uy, esta peli es esa en la que Rocío se corta el pelo de verdad para hacer de su mismo hermano. Recuerdo que le ofrecieron a Marisol el papel y lo rechazo porque no se quería cortar el pelo. ¡Qué bonita esta canción!... “mi corazón, va volando, volando, volando… se tiene que paraaaaaaaaaar, te tengo que encontraaaaaaaar y me he de enamoraaaaaaaaar”… ¡me encanta mami!... ¡anda que esta!… “mas boniiiitaaaaaa, que ninguuuunaaaaaaaaa, mas boniiiita… que ningunaaaaaaaa”… jo, como me gusta esta canción… ¿la sientes a través de mi?... sé que sí porque mi emoción es tan fuerte que se me han saltado las lagrimas.


Y la penúltima canción… que bonita mami, cuanto nos gusta… “Si yo tuviera rosas, mil rosas te daría, si fuera mío el día, seria para tiiiiii, ¡el sol! y las estrellas, el cielo misterioso… todo lo más hermoso, seria para ti. Si tú me lo pidieras, la vida te daría… si fuera mío el día, te lo daría a ti”… Acabó la peli… Como me gustan estas pelis de tramas sencillas, musicales, de voces bonitas… y que guapa estaba Rocío en esa peli… pero sobre todo… ¡verlas contigo!... porque tu sí que eres… ¡más bonita que ninguna!

domingo, 1 de mayo de 2016

Tus abanicos




Recuerdo mi primer viaje de estudios... fue por todo Andalucía… y recuerdo los primeros regalos que compre, que fueron para ti… un dedal de plata, unas filigranas y un abanico enorme…¡cuánta ilusión te hizo!. Recuerdo que te llame entusiasmada para decirte que salía del museo de Julio Romero de Torres… te llame tan acelerada que te asuste. Entonces había que buscar cabinas para llamar por teléfono… hoy te hubiésemos hecho la vida tan fácil… tenias un “sin vivir” cada vez que viajábamos a algún sitio… “cuando llegues me llamas” y si tardábamos, te ponías al teléfono con una voz muy acelerada… y cuando te decía, “soy yo”, me contestabas con alivio… y que sepas, que eso nos lo has contagiado a todas J.

De cada viaje te traía un regalo, pero siempre acompañado de un abanico… ¡te encantaban! Y te juntaste con una colección considerable… la mayoría de ellos te los pinte yo...eras muy calurosa… y para cada ocasión y vestido, te cogías uno diferente. ¡como me gustaba comprarte regalos cuando salía de viaje!... y cuando no, también. Te encantaban las colonias… de todos los olores, y te ponías tanta, que se llenaba toda la calle con tu perfume… pero yo siempre olía a mamá. ¡Como me gustaba abrazarte!.

Recuerdo aquel viaje a Gijón, que fui a visitar a mi hermana… estaba deseando volver para verte, no me gustaba estar muy lejos de ti… y las primeras noches, lloraba de morriña… después, lloraba por haber vuelto. Se estaba tan a gusto en aquella tierra con mi hermana, jejeje.

Hoy te quiero llamar para contarte cositas, pero no sé el numero… te quiero llamar cuando viajo para decirte que he llegado bien… pero no sé el numero, te quiero llamar para decirte que ya no pinto abanicos… pero no sé el numero. Te quiero llamar para decirte lo mucho que te quiero y que te echo de menos… pero para eso, no me hace falta numero, no me hace falta verte, no me hace falta comprarte nada… solo con recordarte cada día, con solo pensar en ti… con solo imaginarme tu cara preciosa… ya te veo a mi lado, acariciándome el pelo y pasándome la borla. Mami, hoy es el día de la madre y mi instinto, me tiraba para la calle a comprarte un regalo… pero en decimas de segundos… me doy cuenta de que eso ya no te sirve para nada… ahora habitas en mi corazón, así que, le voy a poner aire acondicionado, para que no pases calor. Si por un momento, pudieses ver lo que te quiero, te volverías loca.


¡¡¡FELICIDADES A TODAS LAS MADRES DEL MUNDO!!! 

miércoles, 27 de abril de 2016

Buenas noches




Ayer por la tarde salgo de trabajar y llamo a Mer, me coge el teléfono mi yerno y me dice… “hola suegra, que Mer está ocupada, se pone enseguida, ¿Cómo estás?”… y yo le contesto que muy bien, que voy a comprar pavo porque me ayuda a dormir… y me dice… “¿¿¿el pavo te ayuda a dormir, pijo???” y sigue hablando el solo y diciendo, con voz muy fina y todo seguido… “¡apagalaluz, apagalaluz, apagalatu, apagalatu!”. Bueno, bueno, bueno, a mi me dio un golpe de risa que me quede doblada contra la pared en la acera y sin poder parar de reír de imaginarme la situación. El se imaginaba que yo me iba a comprar un pavo vivo (no sé quien vende eso ni donde), para que me ayudara a dormir… o ¡yo que sé lo que se imagino!... pero se ve que lo vio, al pavo dando vueltas por mi cuarto y diciendo eso de apaga la luz… pero la risa no se me quitaba.

Un matrimonio, al verme contra la pared llorando de risa, se me acerca y me pregunta si estoy bien, yo no podía parar de reír… y les digo que sí, pero les contagio la risa… y ellos ríe que te ríe y ríe que te ríe. Cuando pude enderezarme, me dicen la señora… “nos tienes que contar al menos, de que nos reíamos, por favor” y yo se lo cuento… y otra vez a reír. Estas cosas, son para vivirlas porque pienso que al contarlas, pierden mucha gracia, pero a mí me gusta compartir estos momentos… y me dice la señora… “¿pero el pavo es en filetes o vivo?” y otra vez a reír… ¡madre mía!, parecía algo irreal. Me despido del matrimonio y entro en el súper.

Le pido al carnicero pavo porque me ayuda a dormir… y me dice el chico… “¿el pavo le ayuda a dormir? ¿se pone los filetes en los ojos?”… ¡madre mía! Yo no me lo podía creer.

La carne de pavo es la mejor para conciliar el sueño porque es la carne que mas lleva triptófano, por eso es  buen inductor del sueño… solo por eso… y es baja en grasas y está bastante jugosa, mucho más que el pollo.


¡A comer pavo y dulces sueños!.

martes, 19 de abril de 2016

Holocausto cuore




Cierto día, Mer estaba en un pub tomando una birrita… había música que le gustaba mucho… sus pies se movían sin querer al son de la canción.

Cierto día, Is estaba en un pub tomando una birrita… había música que le gustaba mucho… sus pies se movían sin querer al son de la canción.

Mer e Is, estaban de espaldas el uno al otro… no se conocían de nada, nunca se habían visto… De repente, los pies de Mer se fueron dos pasos más atrás sin poder controlarlos y pisaron los pies de Is… “¡Ay, me has pisado!”… balbuceo Is… y Mer se dio la vuelta al ver que sus pies habían pisado en blando… y ahí comenzó la odisea… Todo se torno a cámara lentísima… sus miradas se cruzaron… sus sonrisas invadieron sus caras… y sin poder ni pedir disculpas… Mer comenzó a expulsar corazones por todos lados… eran como globos rojos en forma de corazón, pero estaban hechos de un material blandito… no explotaban… y no podía parar de expulsar corazones.

Is, que estaba en un momento ralentizado, al cruzarse con la mirada de Mer, también comenzó a expulsar corazones sin parar… no podían parar de mirarse y expulsar corazones… no podían controlarlo… y venga corazones y venga corazones… hasta tal punto que invadieron el pub de corazones, la gente se tuvo que salir, porque ya no cabían mas corazones… a troche y moche… corazones por aquí, corazones por allá… el camarero del pub estaba contra las botellas de la barra sin poder dar un paso ni hacer ningún movimiento… todo eran corazones… y todo estaba invadido por corazones.

La gente que se había salido a la calle, se tuvieron que apartar de la puerta porque los corazones se salían hacia afuera… y Mer e Is… no podían parar de mirarse a los ojos y sonreír… A cámara lenta, se dieron la vuelta y salieron del pub.

Desde entonces, las calles están invadidas de corazones, las tiendas, los cines, los parques, los zoos, los teatros… y ellos no se han dado cuenta, siguen mirándose a los ojos y sonriendo… y expulsando corazones, ajenos a lo que está ocurriendo…. Nadie puede salir de casa porque esta todo lleno de corazones… el bus, los coches ya no pueden circular… hay que ir caminando y apartando corazones por la calle…. En la superficie del mar, ya solo hay corazones flotando… miles de corazones… El planeta, de lejos, desde el espacio… ya no es azul… es rojo pasión.

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS IS, TE QUEREMOS MUCHO!!!

jueves, 14 de abril de 2016

Walking with music




El otro día iba por el centro de la ciudad… y nunca sabes cuándo te van a asaltar las gallinitas que tenemos en la piel, que nos la levantan en forma de granitos y nos ponen los pelitos de punta.

Había dos señores músicos callejeros tocando con un violín y un piano el moon river de Henry Mancini… me quede paralizada en medio de la calle… con los pelos de punta, los dedos de los pies abiertos y los ojos saltones. Y es que me gusta tanto esa pieza… al violín… que empecé a volar por toda la calle… a soñar despierta, a pararme en lo alto de las farolas, a seguir volando… y a imaginar… ¡necesito yo muy poco para ponerme a soñar despierta!.

Me quede absorta delante de ellos, tenía mi nudo marinero en la garganta… entonces veía como las palomas, tan molestosas, me parecían hadas del bosque, como los señores y las señoras que piden monedas en ese sitio, se hacían reverencias  y se ponían a bailar al unísono… todo cambio delante de mis narices. El policía que había allí con sus manos a la espalda y vigilante, se quitaba la gorra y se ponía a dar paso a las damas con un ademan muy gentil.

Mi caracola, que venía conmigo, se quedo muy quieta también a mi lado… no se que estaría pensando ella, pero tenía los ojillos rasos… y el violín no paraba de vomitar notas perfectamente afinadas… para nuestros oídos, para volar, para imaginar… para comer chocolate con pan… para vivir un momento inolvidable.


El cielo se torno rosa palo, el suelo de adoquines chiquititos, las paredes con carteles vintage, y de repente vi a Audrey Hepburn… parada en un escaparate… pegándole pellizquitos a un cruasán… y mirando un collar de diamantes.

martes, 12 de abril de 2016

Impresora




Las tres de la tarde, entro a la oficina como todos los días. Abro el correo y veo uno donde me piden una documentación urgente. Intento imprimir el documento pero la impresora no funciona… ¡estrés!!! ¡Ansiedad!!! ¡Agobio!!!... me levanto de la silla y me voy al aparato infernal y empiezo a quejarme en voz alta y a decirle cosas preciosas a la impresora… y me dice, la buena mujer, que está llena de tóner residual y que necesita una ducha… me quedo mirando la pantalla, muy moderna ella y me empieza a dar instrucciones de cómo puedo limpiar esos residuos. “No parece tan difícil”.

Sigo las instrucciones, retiro dos pestañas que hay de lado a lado debajo de los tóneres… y saco una especie de regleta que pesaba un quintal. La llevo hacia la papelera, y la vuelco en ella. Como la regleta es tan larga, lleno el suelo de polvo de tinta negra a los dos lados de la papelera y en la papelera no ha caído ni una motita… dejando el suelo más negro que el tizón. Sigo vaciando, pero esta vez, vuelco la regleta y pongo el orificio hacia la papelera, pero mientras le doy la vuelta, cae a plomo un montón del polvo ese infernal negro y lleno todo el suelo con papelera incluida… se levanta un humo negro… “¡Madre del amor hermoso!”, me repito una y otra vez… ha saltado polvo de ese hasta en la pared… pero ya que estoy puesta, pues sigo vaciando y la nube sigue aumentando… por un momento he pensado que había abierto las puertas del infierno e iba a aparecer algo malo. Oigo risas y clics de fotos y más risas y más risas y yo peleando con el humo ese negro… ¿os acordáis de la serie “Lost” o “perdidos”?... ¿que en los primeros capítulos los protas eran perseguidos por un humo negro, que si te alcanzaba te mataba?…. Pues lo mismico, solo que en la serie no tenían tanto humo como tenía yo… y sigo oyendo risas y más risas de mis compañeras… “madre mía, cuando venga el que se sienta al lado de esa papelera” pienso… pared, mesa, silla… ¡todo negro!... veo un plumero que se filtra por la nube negra, que me lo daba una compañera para que limpiara la pared, otra me daba un recogedor y una escoba… y otra me daba una fregona… y yo, “to agobia”, que no las dejaba acercarse… ¿para qué? Si ya me había yo llenado de esa cosa… y la otra venga fotos y venga fotos.

Al final, lo hemos dejado todo más limpio que el cristal de “wasabi ese”… o no, ¿Cómo se llama ese cristal que hace relámpagos?... cristal de…. ¡Jo, que no me acuerdo¡… me debe haber afectado el humillo ese al cerebro… bohemia, cuarzo… ¡no, no!... jooooo… ¡swarovski!... leñe, que no me salía la palabreja.

Después del lavado de oficina, he conseguido hacer las fotocopias… ¡menos mal!... y me dicen mis compañeras, que cuando pasa eso hay que llamar al servicio técnico… ¡quita quita! Que eso solo vale para hacer gastos… desde ahora soy… ¡Black Coni!.


Mis compas, aun siguen riéndose y es que la verdad, ha sido una situación un poco “trambolica”… y el señor este que se sienta en la mesa donde se ha abierto la puerta del infierno, no se ha dado cuenta de nada.